Escrito por: Maria Camila Vanegas mayo 2021
“Un sanador es una persona que apoya a los demás en
su proceso de aprender a confiar en sus propias verdades,
conectar con su intuición y paz interior”
Hacernos conscientes de que necesitamos ayuda para conocernos y sanar ya de por sí es incómodo, encontrar a la persona indicada para hacerlo es clave para que nos podamos conectar con el proceso.
Esta búsqueda no es fácil, encontrar al terapeuta adecuado es casi como conseguir pareja, lo digo entre risas, porque con mis amigas hemos hablado de esto con esas palabras.
Tiene que ser alguien que resuene con nuestra forma de ver el mundo, hay muchos tipos de terapia y tal vez una buena forma de dar con la persona adecuada para entrar en los confines de nosotros mismos y poder sanar sea investigar, leer un poco sobre tipos de terapias, sus particularidades, etc.
Por otro lado, por experiencia propia y de mi círculo cercano, una muy buena forma de llegar a quien necesitamos es por medio de la recomendación. Preguntarle a nuestros amigos, familiares y conocidos, con quienes compartimos afinidades, si hacen o han hecho terapia, qué tipo de terapia y cuál ha sido su experiencia puede ser muy valioso.
Pienso que encontrar a alguien que se adapte a nuestras necesidades también se trata de probar un poco, de arriesgarnos a dejar fluir la situación, confiando en que cuando tenemos la intención de trabajar en nosotros mismos la vida nos va a poner a las personas adecuadas para llegar a los aprendizajes que necesitamos.
Mi proceso con Caro fue un poco así, conocí su trabajo por la experiencia de una amiga cercana, lo primero que me contó fue sobre las sanaciones energéticas, algo que me llamó muchísimo la atención.
Quiero que se entienda además, que encontrar a un terapeuta (o una persona que nos acompañe en nuestro proceso de crecimiento personal) que haga clic con nosotros no es pretender dar con una persona que piense igual o que tenga una verdad absoluta que nos solucione la vida. Este espacio que asumimos con el otro, para aprender a ver adentro de nosotros mismos, es parecido a conseguir un instructor de buceo; vas a tener a tu lado a alguien que te acompañe a bucear en tu interior para que te aprendas a observar, no para decirte que debes o no hacer. Tú siempre tendrás el control de tus decisiones.
En un inicio yo deseaba hacer terapia para cerrar un ciclo importante de mi vida laboral y decidirme a vivir la vida y el trabajo que quería, sin ser muy consciente de todas las incomodidades con las que me iba a topar, porque creía que tener una buena relación conmigo y ser honesta y comunicativa ya me habían ahorrado mucho trabajo, y seguro sí, pero particularmente después de un par de encuentros con Caro empecé a percibir que habían muchas cosas dentro de mí que necesitaban atención y ser escuchadas.
Me costaba abrirme para hablar de las situaciones que atravesaba, a pesar de que me consideraba una persona tranquila y clara para hablar de sí misma, estaba evadiendo información para no sentirme tan vulnerable.
Incluso hubo momentos en los que me sentí desconectada del proceso, me sentía cerrada y empecé a percibirlo en mi entorno también; esto fue importante para empezar a entender mis heridas de infancia, tan poco atendidas hasta ese momento.
La desconexión que sentía con mi proceso se debía a la dificultad que me estaba generando en ese momento abrirme, y asumí esto cuando en medio de una conversación con Caro tuve la valentía para hablar de otras cosas que estaba atravesando de las que no me había atrevido porque me estaba juzgando a mí misma y a las decisiones que tomaba.
La conexión que sentí con mi proceso cuando acabamos ese encuentro fue muy lindo, me reveló mi responsabilidad en medio de la terapia, que a veces no es tan fácil de asumir y está bien porque al final este camino nos enseña a ser compasivos con nosotros mismos, pero que es una clave importante para hacer clic con el proceso.
Con Caro he aprendido a seguir mi instinto, sé que hemos sido espejo una de la otra en muchas ocasiones y eso me ha ayudado a verme a mí misma de una manera más profunda, ampliando así mi perspectiva, haciéndome consciente de cosas que, por ver desde mi propio lugar, pasaba por alto.
El principal objetivo de este proceso es encontrar herramientas para hallar tranquilidad en nuestro interior, en los diferentes aspectos de nuestra vida, cuando nos enfrentamos con retos o certezas. Se aprende a ver la vida con una mirada más transpersonal, comprendiendo que somos seres espirituales en una experiencia humana y que todo aquello que experimentamos tiene una razón de ser, que está relacionada con nuestro crecimiento como seres humanos, pero también desde el plan del alma.
Se integra también el cierre de ciclos, para poder soltar los pesos que ya no es necesario que carguemos más y abrirnos así a todo nuestro potencial, a amarnos más y A SANAR.
Te invito a que aprendas a ser testigo de tu diálogo interior.