Autor: Maria Camila Vanegas Agosto 2021
Desde un lugar muy personal escribo esto, deseando que resuene en quienes están en proceso de expandirse, este mensaje puede ser tan poderoso como quieran verlo, comparto lo que soy y lo que tengo, sé que será bien recibido por aquel al que le sirva. Es un pedacito de impulso con amor para sortear el día a día, porque al final de cuentas, todos atravesamos dificultades en este mundo.
Es curioso que reconociendo la dificultad que nos causa encontrar nuestra identidad y autenticidad, se nos facilite tanto juzgar la de otros.
¿Por qué cuando las formas de ver y vivir la vida de los demás no son compatibles o similares a las nuestras nos generan conflicto?
Antes de saber que mi identidad no iba a ser compatible con lo que esta sociedad nos enseña, ya tenía yo un juez interno que respondía ante las cosas que me parecían fuera de lo “normal”, y creía que el mundo debía funcionar tal cual me lo habían enseñado a observar.
Hay muchas personas que tienen partes de sí mismos que son rechazadas o señaladas por otros, incluso por personas cercanas que los aman. Sobre esto he podido entender que el nivel de tolerancia y comprensión hacia otras personas está directamente conectado con la capacidad de entender y tolerarnos a nosotros mismos.
Mientras más desconectados estamos de nuestro ser, hay más miedo. Donde hay miedo se proyecta el dolor, siempre.
No ha sido un tema sencillo de comprender; ese espejo que me genera tanta incomodidad con otras personas habla realmente de mi incapacidad para aceptarme a mí misma.
Cuando empecé a romper el molde y a enfrentar ese miedo de ser como soy sin juzgarme, de elegir por mí aceptando que la mejor forma de honrar mi existencia en este mundo es decidir por mi bienestar, descubrí que uno de mis propósitos en este mundo es alzar la voz por los que todavía no lo han hecho.
En este camino aprendí que, y es algo que intento repetirme constantemente, cuando las personas están en un conflicto por aceptar a otros, también están luchando profundamente por aceptarse a ellos mismos. Hay que aprender a vernos y ver alrededor con los ojos del alma, cuando se presentan cosas que nos molestan en otros, nos hablan de nosotros mismos y están ahí para que podamos trascenderlas.
Hacerlo nos permite observar desde un lugar distinto, siendo seres diferentes y nos permite seguir creciendo. El ser humano está evolucionando, nos estamos haciendo conscientes de que podemos comunicarnos tanto con nosotros mismos como con otros, desde un lugar distinto, desde la propia autenticidad.
Todos somos parte de este todo, compartimos la experiencia de coexistir en este mundo, hay que marcar precedentes desde el amor para aprender en conjunto y sanar lo que nos duele.
Este proceso constantemente me pone retos para seguir integrando esta lección, encontrarse con personas que te señalan y te rechazan nunca es grato ni fácil de manejar. En esos momentos en los que vivo situaciones de rechazo, a pesar de sentir el dolor procuro enfocarme en el aquí y ahora, intento comprender al que no me entiende, teniendo claro que la mayoría de las veces se está relacionando desde la ignorancia… Lo cual me permite tener una mirada objetiva para poder marcar los límites que correspondan.
Te invito a que aprendas a ser testigo de tu diálogo interior.